
La demanda de aparatos eléctricos y electrónicos para ser utilizados en procesos de producción de bienes y servicios es cada vez mayor. Esto hace necesario que países y empresas definan políticas claras frente al manejo de los llamados Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos – RAEE, cuya disposición final tiene repercusiones sociales, económicas y ambientales.
Igualmente, los fabricantes, importadores y distribuidores deben hacerse responsables de estos aparatos incluso luego de que hayan cumplido su vida útil. Estas son dos de las premisas que justifican el desarrollo del proyecto de E-Waste (Desechos Electrónicos, por su sigla en inglés), que surge como iniciativa de la Secretaría del Estado Suizo para Asuntos Económicos – SECO – y el Instituto Federal Suizo de Prueba e Investigación de Materiales y Tecnologías – EMPA –, con al apoyo del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial – MAVDT –, el Centro Nacional de Producción Más Limpia y Tecnologías Ambientales – CNPMLTA y otros actores clave relacionados con el tema.
El proyecto consta de dos fases: Diagnóstico y Plan de Acción. Con la primera se busca identificar y apoyar a los actores responsables (como vendedores, distribuidores, importadores, recicladores, gobiernos y entidades sociales, entre otros.); establecer un sistema integral de gestión de RAEE; definir el panorama de la gestión actual, en cuanto a manejo, cantidades, impactos, política, normatividad, instrumentos jurídico económicos, mecanismos financieros y esquemas de organización; y sensibilizar a las instituciones y entidades involucradas en el sector de los RAEE.
La segunda fase tiene como objetivos concertar una mesa de trabajo nacional, integrada por los diferentes actores, que permita recoger experiencias y fijar lineamientos acordes con las necesidades y expectativas del medio y, como resultado final, ejecutar el proyecto adaptado a las necesidades específicas de Colombia. Lo anterior representa, entre otros beneficios, la generación de puestos de trabajo alrededor de su implementación y sostenimiento.
De acuerdo a los modelos de gestión de RAEE aplicados en muchos países de Europa, y las experiencias en otros países en vía de desarrollo, se ha demostrado que es importante tener soluciones para todo tipo de E-Waste, partiendo de proyectos piloto enfocados hacia un grupo determinado de estos residuos, por ejemplo, los equipos de Tecnologías de Información y Comunicación – TIC – (básicamente computadores y teléfonos celulares) por su creciente uso, potencial de reciclaje y los efectos ambientales negativos que se desprenden si se hace una mala disposición de ello.
Aunque ciertos componentes y materiales se pueden reciclar de manera lucrativa, el sistema no es auto sostenible, razón por la cual se hace necesario encontrar alternativas de financiación. Una práctica que ha sido aplic